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:: MOQUEGUA
Santa Catalina de Guadalcazár. Así nombraron los españoles a ese enclave ubicado en uno de los valles más fértiles de la costa sur peruana. En él, y dadas las características de su amable clima, los conquistadores pudieron cultivar amplios viñedos y cosechar sus generosos frutos. Ya en las postrimerías de la colonia, la ciudad tomó el nombre de Moquegua, el mismo del departamento en el que se ubica, luego comenzó un progresivo desarrollo que la ha llevado a convertirse en uno de los principales focos de producción agraria del país.
Famosa aún por la calidad de sus vinos y piscos (aguardiente de uva), Moquegua ofrece innumerables atractivos al turista: ya en su Plaza de Armas puede observarse una pileta diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel, o la Iglesia Mayor en la que se venera de cuerpo presente a Santa Fortunata, mártir de los primeros siglos del cristianismo.
Internándonos en el departamento, nos encontramos con provincias tan disímiles como Torata, cuyas viviendas ostentan aún los pintorescos techos de mojinete y se ubican a la sombra de imponentes molinos de piedra, o el puerto de Ilo, principal embarcadero industrial y turístico del sur del Perú. Allí, y en todo el departamento, se puede disfrutar de la tradicional "patasca" (sopa de maiz, hierbabuena y menudencias), del chupe de camarones, o de deliciosos postres característicos de la zona, como el manjar blanco, el alfajor de penco y las tortas de maíz. Aromas y sabores que hacen de Moquegua un lugar inolvidable.
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