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:: Virgen de la Candelaria
Puno
Febrero 1-14
Durante 18 días la ciudad altiplánica de Puno, a orillas del Lago Titicaca (3.870 msnm), se convierte en la capital folclórica de América: en ella se concentran más de 200 bandas de músicos y danzantes para celebrar a la Mamacha Candelaria. Durante los nueve primeros días los mayordomos (encargados de liderar los festejos) arreglan el templo y sufragan misas, banquetes y juegos pirotécnicos. El día central, 2 de febrero, la Virgen es conducida por la ciudad en una colorida procesión; detrás de ella, guardando cuidadosa jerarquía, desfilan curas, acólitos, fieles, cristianos y paganos: es el momento de la presentación de conjuntos de músicos y danzantes que bailan por toda la ciudad.
La fiesta está relacionada con los ciclos agrarios prehispánicos de la siembra y la cosecha, así como con la actividad minera de la región, y es producto de la mezcla entre la respetuosa alegría aymara y la gravedad ancestral quechua. La danza de los diablos o diablada, supuestamente soñada por unos mineros atrapados en un socavón que en su desesperación se encomendaron a la Virgen de la Candelaria, es la principal de las comparsas folclóricas. Los danzantes hacen sus ofrendas a la tierra (Pachamama) tocando zampoñas, vestidos con disfraces muy vistosos y casi siempre enmascarados. Las máscaras más impresionantes, por su efecto terrorífico, son las de venados con largos cuernos retorcidos asociados al demonio y, también, al Jacancho o dios de los minerales. En el cacharpari o despedida, las comparsas que van llenando las calles se dirigen finalmente al cementerio para rendirle culto a los muertos.
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